1910 Rolls-Royce Silver Ghost “Roi des Belges”

1910 Rolls-Royce Silver Ghost “Roi des Belges”

1910
Chasis: 1462
Carrocería: Barker & Co

Este ejemplar es el más antiguo de la colección Rolls-Royce y constituye una de las escasas creaciones en el estilo Roi des Belges, o Faetón, llevada a cabo por el antiguo proveedor de carrozas de la Casa Real británica. La solicitud de un pedido del rey belga Leopoldo II al carrocero Rothschild está en el origen de la denominación de este estilo de carrocería. Proviene de la era de los carruajes y se atribuye a un tipo de automóvil abierto, con diversas filas de asientos y capota y parabrisas abatible. En Gran Bretaña es más utilizado el término “tourer” y, en general, se conoce como carrocería “torpedo”

El color plateado de su capó y el azul de la carrocería combina con el cuero rojo de los asientos. Una mampara, situada detrás del conductor, se puede elevar, y desplegar hacia los laterales, para proteger del viento a los pasajeros. Los faros laterales de posición, tallados en cristal, se encienden con carbono y están provistos de una lupa para intensificar el haz de luz, mientras que los traseros conservan la apariencia de los de los carruajes. La apariencia de las puertas, las manillas y los radios de madera de las ruedas son también tributarios de los antiguos coches de caballos

La capota de lona negra se recoge hacia la parte trasera por medio de unas varillas de hierro y madera. En posición cerrada, unas tiras la sujetan en la parte delantera. Dispone de caja de batería y herramienta en el estribo, donde lleva la rueda de repuesto, careciendo de parrilla portaequipajes. La rejilla o calandra del radiador es de panel de abeja enmarcada en cornisa bruñida. La antigüedad del modelo queda resaltada por la ausencia de “El Espíritu del Éxtasis”, luciendo en su lugar una insignia perteneciente a un club de entusiastas del motor

El pesado chasis de hierro de 2200 libras acoge un motor de seis cilindros, en bloques de tres, con una cilindrada de 7036 cc que, a partir de 1910, aumentaría hasta los 7428 centímetros cúbicos. El motor se refrigera por agua y se alimenta con gasolina, aunque hasta 1920 seguirían funcionando los de vapor. La caja de cambios de tres velocidades se transmite mediante embrague cónico

La fabricación de un Rolls-Royce a principios de siglo era un proceso artesanal que requería personal muy cualificado, muchas horas de trabajo y la superación del reto de construir en chapas de aleación ligera. El producto se encarecía notablemente al ser creaciones únicas y personalizadas, con los mejores materiales del mercado. Tras la Segunda Guerra Mundial, se pagaban a precio de oro por la mejora de las condiciones salariales de los artesanos

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