EL FUNDADOR

Situada en un cautivador paisaje entre las montañas del País Vasco a treinta kilómetros de Bilbao en una comarca -las Encartaciones- donde la naturaleza, el arte y la historia juntan sus fuerzas, se erige desde el siglo XIV la majestuosa fortaleza de Torre Loizaga, antiguo bastión defensivo del linaje Ochoa García de Loyzaga. Fue rescatada de sus ruinas por el empresario y coleccionista originario de Galdames, Miguel de la Vía, cuyo temperamento artístico le impulsó a acometer una titánica obra de reconstrucción que abarcaría décadas de artesanal y dedicado trabajo.

Un lugar preciso y escogido para dar cobijo a una colección única que comenzó́ por el especial entusiasmo del Fundador hacia Rolls-Royce al mismo tiempo que atesoraba otro  compendio de iconos de la automoción de prestigiosas marcas que se extiende desde los albores de la era del automóvil hasta nuestros días. El éxito de la empresa viene avalado por el hecho de que hoy el Museo de Coches Clásicos y Antiguos ha devenido en punto de encuentro ineludible para todos los amantes del motor, la naturaleza y la historia. La belleza del entorno y la calidad de sus instalaciones garantizan asimismo el éxito de los eventos y bodas más exigentes.

Torre Loizaga es unánimemente aclamada como una de las joyas del patrimonio cultural de Bizkaia, un legado único respetado en el ámbito internacional por su enorme atractivo histórico y arquitectónico. Pocos lugares poseen la magia de fusionar en un mismo espacio el medievo y la mecánica, artesanía y tecnología, la historia de la comarca  y la evolución técnica del automóvil. La permanencia de una obra única e irrepetible creada desde la pasión, el empeño y la excelencia se erige en principal valor para los que aspiramos a mejorar nuestra comarca mediante acciones de impacto cultural y turístico capaces de preservar y conservar una obra universal.

Sobre los vestigios de la antigua torre se alzaron veinticinco metros los muros mientras troneras, vanos y almenas impregnaban de un aire medieval al conjunto. El añadido de una muralla dotada de cubos, barbacana y puente levadizo resalta el carácter de recreación “en clave romántica” de la primitiva construcción.

«Miguel de la Vía vislumbró a partir de unas ruinas un nuevo y majestuoso conjunto arquitectónico que alberga una gran colección de coches clásicos»

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